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Category : Fotografía

Para terminar el mes de Bilbao.

El mes termina, y mi homenaje a Bilbao también.

Quedan muchas fotos en el tintero, o mejor dicho, en el disco duro, pero tampoco se trata de aburrir a nadie…

Me ha gustado lo que he hecho con el blog en este tiempo. Me ha gustado mucho más que lo que estaba haciendo cuando era Cuentoporciento, aunque también diré que me ha hecho trabajar más de lo que yo me imaginaba.

El mes de noviembre lo voy a dedicar al otoño, por aquello de que es la estación en la que estamos y me parece más apropiado que sacar playas, pero para finalizar mi particular homenaje a Bilbao, dejo un vídeo con algunas de las fotos que han salido aquí y en instagram y otras que no han salido en ninguno de los dos.

Espero que os guste.

Mi pelotari particular.

Supongo que todos conocemos la figura del pelotari, un personaje que demuestra que hay vida más allá del fútbol.

La pelota vasca tiene una enorme afición por esas tierras del norte. Allí se practica y se vive como en otros lugares los deportes más conocidos.

mi-pelotari

Se pueden encontrar frontones repartidos por toda la geografía española,

pero donde se celebran los campeonatos manomanistas es en el País Vasco desde 1940. Al campeón se le entrega una txapela como símbolo de victoria. Algo similar al cinturón que se les da a los ganadores en un combate de boxeo. No hay medallas ni copas, al menos hasta la celebración posterior si hay pintxos…

He querido hacer una representación con mi modelo preferido, el Marqués de Tullifetto. A él, a pesar de ser un auténtico aristócrata, no se le caen los anillos posando para la foto. La verdad es que le gusta chupar cámara, pero nunca lo reconocerá…

Han pasado años desde que hice las fotos de Bilbao.

Me doy cuenta de que faltan cosas. No pensé en aquel momento que algún día poblarían un blog.

Me faltan imágenes de su cultura, su gastronomía, su mar… En aquel momento sólo pensaba llevarme un recuerdo en imágenes de los lugares a los que podía llegar en mis paseos.

Quizá algún día pueda subsanar esas carencias. De momento cuelgo lo que tengo, sin trampas, las fotos las hice con una compacta bien simple, con un zoom muy limitado y sus funciones automáticas. Sin embargo, esta de hoy está tomada en manual y editada con photoshop para colocar la pared del frontón al tamaño adecuado y poner la pelotita para que quede más real. Me gusta jugar con esas cosas, no lo puedo evitar…

 

 

 

Bilbao 2009, mi primer reportaje fotográfico.

Viví en Bilbao unos cuantos años.

En ese tiempo, pude ver su transformación con el proyecto "Ría 2000". Cuando llegué, era una ciudad gris, no sólo por las nubes que cubrían el cielo. Las fachadas estaban manchadas por la contaminación.

Las obras mejoraron las riveras de la ría. Se lavó la cara a muchos edificios, y después de unos meses de andamios, las fachadas podían contemplarse en todo su esplendor. Algunas de las casas son de principios del siglo XX y la limpieza y restauración eran un trabajo delicado.

El reportaje que hice fue a modo de despedida y no fue exhaustivo. La cámara era una General Electric muy básica. En aquel momento sólo quería llevarla conmigo a todas partes por si veía algún motivo para pintar.

Había tenido otra más básica aún de la que no conservo ninguna imagen.

La razón por la que cuelgo estas fotos, de compacta, es porque me entró el gusanillo de elegir cómo tomar las fotos y conseguir algo mejor.

La GE fue mi compañera unos años más, hasta que adquirí una bridge de olympus, la SZ 14. La experiencia de un zoom tan potente fue genial. Aún no podía disparar en manual y quería hacerlo...

La bridge la usé poco, enseguida me pasé al sistema micro cuatro tercios también de Olympus.

Mi primera cámara de objetivos intercambiables fue una E-PM II que me dio muchas alegrías. Con esa cámara fui afianzándome en mi afición y aprendí mucho. A pesar de todo, se me quedó corta. Empecé a ahorrar para adquirir un modelo mejor.

Ahora disfruto con la omd mark II que tiene visor y muchas otras cosas de las que carecía la anterior.

Sigo explorando las posibilidades de la fotografía.

Me encanta la callejera, espontánea y nada fácil de hacer. Adaptarme al tiempo y el espacio que tengo es un reto que estimula mi imaginación en mi mini estudio. Conseguir fotos controlando el escenario para crear conceptos o historias me gusta mucho. La fotografía macro me resulta fascinante...

¿Qué puedo decir...?

 ¡La fotografía es un mundo!

Soy consciente de que las que hoy presento no son para echar cohetes, pero forman parte de mi historia y se merecen su hueco.


Mariposas en el estómago. Historia de una amiga.

“Mariposas en el estómago.” Nunca antes había sentido aquello,  ¡Lo había oído tantas veces en la tele…! y me sonaba cursi, y un poco asqueroso: mariposas en el estómago… pero resulta que es una metáfora perfecta, que define exactamente lo que se siente en ese momento.

Yo llevaba más de diez años casada y le quería, aunque no recuerdo haber tenido nunca esa sensación con el que era mi marido.

¿Qué voy a decir? Mi nuevo compañero de trabajo estaba como un tren y yo tenía la impresión de que me miraba con interés. Era más joven, más alto, más guapo… cada vez que pasaba por mi lado por lo que fuera, surgía ese aleteo en mi órgano digestivo, no lo podía evitar.

Poco a poco me fui dejando llevar por esa emoción y acepté sin dudar demasiado su primera invitación.

Aquel día retomé mi adolescencia. Mientras volvía a casa con el mariposario puesto y una sonrisa estúpida en la cara, me tuve que frenar para no dar saltitos por la calle…

Al llegar a la puerta todo aquello se desvaneció, y creí morirme de vergüenza.

Mi marido me esperaba viendo la tele y me saludó con un beso rutinario. Yo me fui a la habitación para disimular mi lamentable estado de confusión. ¿Qué había pasado? Sólo habíamos tomado unas cervezas y yo me sentía culpable.

Al día siguiente estaba muy nerviosa y fui a trabajar hecha un lío, pero cuando me encontré con mi colega, toda la culpabilidad y desconcierto se desvanecieron, estaba en una nube y el agradable revoloteo estomacal echaba a empujones cualquier argumento para no estar con él.  Esta vez yo le invité…

En unas semanas mi vida había dado un giro enorme,

ya ni siquiera sentía ese barullo interior, si me pasaba, lo ahogaba convenciéndome de que no se puede reprimir un sentimiento tan fuerte…

No sé si mi marido se dio cuenta, supongo que sí, pero nunca me dijo nada, tal vez porque él también tuvo alguna aventurita y no le resultaba cómodo…

Mi compañero formaba ya parte de mi vida, pero yo no era capaz aún de poner fin a mi matrimonio, aunque lo pensaba muchas veces. Afrontarlo no era fácil. Yo me preguntaba cómo, en esa situación, podía sentirme tan sola. Tenía la necesidad de hablar con alguien ajeno al asunto, pero no sabía con quién. A veces hablaba con una amiga haciendo alusiones veladas para ver qué decía.

Mariposas en el etómago.
Mariposa Fotografía de Mª Gracia Morales

“Sigue a tu corazón” “Te mereces ser feliz””Quizá te equivocaste con tu marido” “Busca el amor verdadero” ” ¿Estás segura de que te quiere?” “Él ha cambiado mucho en estos años…”  Frases de película, de las series, de los anuncios… frases de mis amigas… frases que se colaron en mi mente porque yo les abrí la puerta.

Y ahí estaban las mariposas…

¡Es tan fácil dejarse llevar por los sentimientos agradables…!   Luego buscas excusas y consejo para reforzar esas excusas y lo haces en personas que sabes que te van a dar la razón… porque hacer caso sólo de los lepidópteros quizá no fuera suficiente…

Estar con mi compañero era liberador, aunque la emoción de lo prohibido se iba esfumando y mi recién recuperada adolescencia estaba madurando dolorosamente. Tenía que tomar una decisión. ¡Qué fácil resultó meterme en esa situación y qué endemoniadamente difícil era salir ahora!

Yo miraba a mi marido y veía las diferencias que había con mi compañero y los cambios que se habían producido con los años, y suspendía la prueba por mucho. Pero a pesar de eso, yo antes era feliz. Ahora ni siquiera estaba segura de que dejarle fuera lo mejor. Cuando se me pasó el frenesí adolescente ya no tenía tan claro que salir de una relación trillada y conocida para tirarme de cabeza en otra mucho más excitante y novedosa fuera una buena idea. ¿Era eso lo que realmente necesitaba…? y en esa encrucijada la tentación era tirar por la calle de enmedio y mandar todo al cuerno. “Empezar de cero…” ¡Qué bonito suena en la tele! ¿Y cómo lo llevas a la práctica? Yo quería huir a la luna como mínimo…

No voy a contar todo el proceso,

seguro que os lo imagináis muy bien. Fuera como fuese, tenía que salir de allí y lo hice. Fue doloroso, claro, cualquier decisión que tomara lo era… yo decidí hacer caso al corazón, como te aconseja la sabiduría popular adquirida por el conocimiento televisivo… Hice caso al corazón, y dejé al compañero…  mi marido llevaba más de diez años en él y en eso ganaba por goleada… Además, si hay que decidirse por las vísceras, tampoco hoy en día está bien visto dejarse llevar por el estómago…