Garbel entrada

He ido como cliente varias veces a Garbel, antes de ir como fotógrafa,

y me gustó mucho desde el principio. Lo encontré informal y acogedor, lleno de detalles familiares y originales. Garbel me cautivó. Conocí a su dueña, una joven muy decidida, y me pareció admirable, porque había cogido el restaurante que fundó su abuelo, Belarmino García en 1940, en el madrileño barrio de Chueca, y lo había modernizado intentando conservar el espíritu que le había dado su fundador; todo un reto.

Cuando me llamó para hacer la sesión de fotos, acababa de emitirse el reality show "La cuenta, por favor" de Telemadrid en el que había participado con otros restaurantes de la zona, logrando el segundo puesto.

Quedamos un día por la mañana, antes de abrir a los clientes

para hacer las fotos, por lo tanto yo había llevado todo el material que me parecía que iba a necesitar; tres objetivos, reflectores, también flashes y paraguas, trípode, y mi dedo disparador...

Me hacía especial ilusión participar en su aventura, porque las fotos eran de su nueva carta y para una web que aún se estaba cocinando... ¡todo era tan nuevo!

Debo decir que el local puede parecer un tanto oscuro, pero evité usar el flash para captar la atmósfera que se respira allí. Al fin y al cabo es lo que se espera ver en la foto. Es un lugar amplio con diferentes ambientes, y lo más característico es el ladrillo visto que se ve en algunas de sus paredes.


Garbel barra

Estudiando el local.

En primer lugar había que estudiar la iluminación y las posibilidades que ofrecía el entorno.

Había una ventana por la que llegaba la luz perfecta, no era directa, lo que resultaba genial, además el día amaneció luminoso , y eso, facilitó mucho todo el trabajo. Podía sacar los platos estrella con el fondo de ladrillo tan de Garbel, sin necesidad de usar luz artificial, por esta razón guardé los flashes en el fondo de la maleta puesto que no me hacían falta.

Además, que se viera el ladrillo de fondo, era una de las cosas que dan un plus a la imagen, potenciando la marca del negocio. Por eso, si hubiéramos puesto un fondo blanco, se habría perdido parte de la personalidad del restaurante. Son detalles que pueden parecer sin importancia, pero, en esta época en la que las imágenes nos invaden a diario, cualquier cosa que nos diferencie del resto, resulta muy relevante.

¿Qué más puedo decir? Carmen es encantadora y me trató muy bien, Ramón Sanromán, encargado del tema de marketing, tenía ideas muy buenas, los platos salieron al ritmo adecuado para la sesión y, teniendo en cuenta que el fotógrafo gastronómico tiene una ventaja sobre otros: ¡puede comerse a sus modelos...! debo decir que estaba todo delicioso...

Así podría ser la sesión de tu restaurante, porque, si necesitas fotografías profesionales para tu negocio, estás en el lugar adecuado. Entra y hablamos...


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Grace

Hago retratos con mucho sabor.

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